Historia de los Links

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La historia del Golf

El origen del golf es incierto: unos dicen que nace en China, otros en Holanda, o incluso en Francia. Lo único cierto es que en Escocia aparece por primera vez la palabra GOLF en forma escrita, allá por 1457, cuando el Rey Jaime II prohibió a los arqueros de St. Andrews, entre otras cosas, jugar al golf, ya que les distraía de sus funciones.

Unos años después (1502), y por sus magníficas prestaciones en el ejército, el rey James IV regala al pueblo de St. Andrews las tierras que hay junto al mar, los llamados LINKS. Este es el comienzo de una apasionante historia, que continua hasta nuestros días.

Hay que recordar que la palabra LINKS sirve para designar el trozo de tierra que hay entre el mar y la tierra propiamente dicha, que se caracterizan por su escasa o nula vegetación, superficie firme y ondulada, su espeso rough (llamado gorse en Escocia), y, sobre todo, sus profundos bunkers (los Pot bunkers, cuya traducción literal sería los bunkers Olla).

El golf empieza a tomar una gran importancia, sobre todo entre la nobleza británica, que no duda en viajar hasta St. Andrews para practicar este deporte del que tanto han oído hablar.

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En 1744, nace el primer club de golf, llamado The Honourable Company of Edinburgh Golfers, que publica las primeras reglas del golf, tan sólo 13. Diez años más tarde, se funda en St. Andrews la Society of St Andrews Golfers, germen del actual y mítico Royal and Ancient Golf Club of St. Andrews. Un acontecimiento importante en la historia de la ciudad (1805) fueron las Guerras de los Conejos. Los links eran públicos, y se permitía la cría de conejos en ellos, pero éstos destrozaban el campo, de manera que golfistas y granjeros llegaban a las manos asiduamente.

Todo esto lo solucionó en 1821 un mercader de la zona y ávido golfista, James Cheape, que compró los links, con la condición de que no se criaran más conejos. Posteriormente, en 1893, le vendió el terreno a St. Andrews, aunque la oferta del R& A fue superior.

Pero el hecho fundamental en la popularización del golf en St. Andrews fue, sin duda, la aparición del ferrocarril en la ciudad, en 1852. Esto trajo consigo el nacimiento de los característicos Dobles Greenes de St. Andrews, ya que había tanta gente en el mismo green, que decidieron poner 2 banderas, una para los hoyos interiores y otra para los exteriores.

Society of St Andrews Golfers

Old Course de St. Andrews

En el actual llamado Old Course se jugaba, por tanto, desde el siglo XV. El campo actual, tal y como lo conocemos, tan solo ha sufrido dos alteraciones de importancia, con respecto al inicial: en 1764 se redujeron de 22 hoyos a 18 y, sobre todo, la más importante, a finales del siglo XIX se cambió el orden de los hoyos, jugándose ahora en el sentido contrario a las agujas del reloj.

Sí, aunque suene raro, ya que no hay otro campo como el Old Course en el mundo…Tras el tee del 1, en el que te enfrentas a la probablemente calle más ancha del mundo del golf (unos 50 metros de ancho), comienza el verdadero Old Course, con sus 7 calles y greenes dobles, 112 bunkers, muchos de ellos ciegos, otros profundos, otros grandes (como el Hell Bunker, de unos 30 metros de ancho y 2 de alto), otros pequeños (los Ataúdes) y, por supuesto, algunos míticos, como el del Hoyo de la Carretera.

En este par 4, el hoyo 17, para muchos el más difícil del mundo, la salida se tiene que negociar por encima del Old Course Hotel, apurando al máximo para encontrar calle. A la derecha es OUT, a la izquierda está el rough, que te impedirá alcanzar el green de 2 golpes. Pero lo difícil viene después: el tiro a green es uno de los más tensos. El green está elevado, es poco profundo y muy largo, y tiene un pequeño, pero profundísimo bunker corto a la izquierda, donde se han enterrado muchas ilusiones (pregúntenle a Tommy Nakajima, David Duval, y muchos otros), y, por supuesto, la carretera que le da el nombre al hoyo, que entra completamente en juego, y desde donde se juega sin alivio de ningún tipo.

Otro hoyo extraordinario es el 11 (los Alpes), un par 3 con un green en continuo desnivel hacia un aterrador bunker, en el que la mayoría de las veces hay que jugar hacia un lado o hacia atrás.

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